Balears, infierno fiscal

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Intento no meterme en temas políticos, pero, llámame neoliberal –que lo soy– llámame “rarito” –que a lo peor también lo soy– pero la verdad es que lo de financiar conciertos de grupos “influyentes” (y afines) con la “ecotasa” o -técnicamente -el Impuesto del Turismo Sostenible (ITS)- es que no hay por dónde cogerlo…

Desde el Govern se pondrán como se quieran poner, pero yo creo que ni ellos mismo se creen su propio argumentario y es que ni desde Podemos defienden que se financiara, como se ha financiado, el concierto de Los 40 Principales en Palma. Y si encima eres ibicenco… ya te tienes que sentar un rato para que se te pase el cabreo.
A los que nunca hemos defendido el ITS, noticias como esta nos dan la razón. Una vez que el dinero entra en las arcas públicas, da lo mismo la excusa, la forma o lo verde de la propuesta, todo se oscurece.

Todas las comunidades autónomas, menos la vasca y la navarra que están muy calladitas, critican la política fiscal de la comunidad madrileña, pero lo cierto es que a (casi) todos los empresarios les gustaría que en su comunidad se hicieran las políticas que Isabel Díaz Ayuso ha implantado en Madrid.

Incomprensiblemente, Balears, una comunidad que no produce (casi) nada y que vive (casi) exclusivamente del turismo, no está aprovechando una política fiscal más atractiva para convertir nuestra comunidad, no solo en un paraíso de clima y entorno, sino –sobre todo– más atractivo para fijar la residencia en nuestras Islas. El Índice Autonómico de Competitividad Fiscal (IACF) que publica Tax Fundation y me dirás… son ultraliberales, son libertarios, pero la realidad es la que es y lo que está claro es que Balears está más cerca de ser un tax hell (infierno fiscal) que de ser un tax haven (paraíso fiscal).

Balears el decimotercer (de 19) territorio menos competitivo, fiscalmente hablando. Es el 14 (de 19) en competitividad en el IRPF y la cuarta peor para rentas medias-altas; mismo puesto en el tratamiento en el Impuesto sobre el Patrimonio; mejoramos, pero no subimos del undécimo, en el tratamiento en el Impuesto sobre Sucesiones; y también somos duodécimos en el ITP y AJD.

Con esto, lo que quiero decir es que teniendo una fiscalidad pésima perdemos interés para que ciudadanos de otras partes de España o incluso del mundo –léase aprovechamiento de la Golden Visa– tengan interés en ser nuestros vecinos.