Chanel y su pareja, Bastian Iglesias.

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Amor y relax, un merecido descanso en Mallorca para la artista que consiguió hacer historia en el último festival de Eurovisión con su SloMo, un tema que cientos de miles de jóvenes, y no tan jóvenes, bailan en España, y en otros rincones del planeta, desde la impecable actuación de Chanel en Turín junto a su equipo de baile.

Desde ese día en el que Chanel alcanzó el Olimpo, la artista apenas ha podido descansar, y eso es lo que más necesitaba tras meses de intenso trabajo para convertir SloMo en lo que es. Mallorca ha sido el lugar escogido por Chanel para descansar, y ha querido hacerlo en la más absoluta intimidad, acompañada por su pareja, cuya identidad ha querido siempre mantener en el anonimato, aun cuando en los últimos días ha tenido que esquivar esa pregunta en cuanta entrevista se le ha hecho, y han sido varias. Ambos llegaron a Mallorca el pasado jueves y apenas salieron del hotel en el que se hospedaron.

Durante el largo fin de semana, la intérprete de SloMo quedó desconectada de las redes sociales, sin hacer mención alguna sobre el lugar donde se encontraba.    Su popularidad ha subido de manera vertiginosa por lo que Chanel prefiere pasar desapercibida. La pareja pasó ayer el día en un beach club, un lunes en el que apenas había gente en el lugar, y desde luego todos extranjeros.

Como dos desconocidos, la pareja disfrutó del sol y el mar, y no escatimaron muestras de cariño, y algún que otro beso apasionado. Pese a que entre el personal del beach club todos conocían de quién se trataba, todos ellos actuaron de manera profesional para no perturbar la paz de la pareja, y desde luego ninguno de los clientes sospechó que la chica morena, de bikini amarillo y pañuelo de colores en la cabeza, que se animó a practicar topless sobre las rocas, era la representante de España en Eurovisión que fue capaz de arrancar la máxima puntuación de ocho países y plantarse en el tercer puesto del festival que tuvo en España la audiencia más alta de los últimos trece años.

La jornada pasó sin prisas en el beach club. Ante el calor abrasador, Chanel le sugirió a Bastian que se sentara con ella en su hamaca para ponerle crema protectora. Algo que la cantante hizo con esmero, con masaje relajante incluido, mientras ambos sellaban su cariño con numerosos besos. Tras tomarse una copa de cava cada uno, y un pincho de frutas de bienvenida, cogieron una toalla y salieron a la cala, donde hay varias piscinas naturales. Bastian fue abriendo camino entre las rocas, cogiendo a su chica de la mano para que no resbalara. Sola frente al mar, Chanel cargó energía con respiraciones profundas y algún que otro estiramiento, mientras Bastian esperaba sentado en una roca. La cantante dio cuatro brazadas y regresó a la orilla, y allí tomaron el sol, charlaron y de nuevo se besaron.

De regreso a las hamacas, Chanel consultó de nuevo su teléfono móvil e intercambió comentarios con Bastian, noticias e informaciones en las redes sociales y diarios digitales, pues es la artista de moda, la más buscada del momento, que genera miles de comentarios, y en algunos casos falsos, como el que surgió el sábado, cuando el cantante Nacho Campillo informaba en Socialité que un hombre armado había entrado en el camerino de Chanel durante su actuación en las fiestas de San Isidro, en Madrid. Algo que la cantante quiso aclarar en su cuenta de Instagram, después de no publicar nada en tres días. «Por favor, no inventéis noticias y menos si son de tal gravedad como la que se está diciendo. Preocupáis a mi familia y amigos.... Estoy bieeen no ha pasado nada», publicaba la cantante. Y que Chanel estaba bien, y relajada, de vacaciones en Mallorca.