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Pues ¿qué más se puede decir? No es que sea en una zona concreta a una determinada hora. No. Ibiza huele a pis en prácticamente todas las calles y a todas horas. Las que rodean al Mercat Nou, en Es Pratet, en los callejones de la Marina, en las estrechas calles de Figueretes… ¡Qué pena! Qué pena el incivismo de la gente que no tiene reparos en aliviarse en medio de una calle que es de todos, qué pena los propietarios de los perros que ven como sus mascotas ensucian de mierda la acera y no la recogen, qué pena todos aquellos que lanzan sus colillas y los chicles al suelo sin que se les caiga la cara de vergüenza y así podría seguir hasta el infinito, como infinitas son las porquerías que encuentras en la maltratada ciudad en la que vivimos.

Vila está decadente, a medio camino entre la Habana de Castro y el Detroit actual, pero con la diferencia de que aquí se paga a precio de oro cualquier servicio mínimo, además de unas tasas municipales que, tal y como está el patio, nos las tendrían que regalar. La maltrecha ciudad de Ibiza no se merece lo que estamos haciendo con ella. Todos vemos como se la golpea diariamente y los que pueden hacer algo para evitarlo no hacen NADA. Vila está muriendo de manera agonizante. El mal olor que hacen sus calles son sus propias entrañas pudriéndose porque ya está empezando el proceso de descomposición. Y los que pueden solucionarlo no hacen NADA. Es tremendamente frustrante ver como una panda de ineptos encaramados en Can Botino observan sin despeinarse como pisotean la ciudad que les paga el sueldo y no son capaces de hacer NADA. Ni ponen en marcha un plan de urgencia para fumigar y acabar con las plagas, ni se plantan ante el ministerio de turno para pedir a gritos que pongan en funcionamiento una depuradora que estará obsoleta antes de inaugurarse, ni dan un golpe encima de la mesa a la contrata de basuras, ni al Govern balear por los vertidos en Talamanca o por el olor a muerto en el Torrent de Sa Llavanera. Por no saber, no saben ni poner un toldo a tiempo para que los usuarios del taxi no se achicharren en pleno verano, porque nadie podía prever que en julio hiciese calor en Ibiza. Y tiene todavía la cara dura de sacar pecho cuando se les pregunta. Los maltratadores de Vila deberían de ir con la cabeza bien agachada. Y cuando pensaba que ya no podía sentir más vergüenza ajena por la incapacidad de algunos de nuestros políticos, va y el otro día un concejal del PSOE se alegraba en twitter de haberse encontrado dos cucarachas en plena calle de Santa Eulária porque así se asemejaba a las calles de Ibiza… ese es el nivel señores, vanagloriarse de las penurias de otros para justificar las propias