Ni una sola línea de bus de Ibiza verá sus trayectos bonificados al cien por cien.

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Una de las medidas aprobadas por el Gobierno del Estado para hacer frente a las negativas consecuencias que la guerra en Ucrania está provocando ha sido la gratuidad de los trayectos en trenes de cercanías y media distancia. Esta medida en principio tan solo afectaba a trayectos de Renfe y, al no operar la citada compañía ferroviaria en Baleares, nuestras islas se quedaban fuera de tal beneficio.

En su reciente visita a Mallorca, el presidente del Gobierno anunció en su comparecencia pública que los bonos de tren y metro en Baleares, a pesar de no ser de Renfe, también serían bonificados    al cien por cien. Visto desde Palma parecerá una excelente noticia, sin embargo hay que recordarle al Gobierno que estos métodos de transporte públicos solo existen en la isla de Mallorca, con lo que nuevamente la aportación de Madrid se queda en esa isla. Ante tal circunstancia, los responsables de las otras tres islas expresaron su desacuerdo de forma inmediata y consecuencia de ello fue el anuncio por parte de la presidenta del Govern de la bonificación parcial de los bonos de las lineas de bus en Menorca, Eivissa y Formentera.

Alguno pretenderá zanjar la polémica con esta decisión, pero lo cierto es que el desprecio de Palma por la situación del transporte público por carretera en las Pitiusas sigue siendo exactamente igual de impresentable que era antes de hacer este anuncio. Ni una sola línea de bus verá sus trayectos bonificados al cien por cien, como si ocurre en Mallorca con el tren y el metro. Es cierto que la citada bonificación del bus podrá llegar hasta el 70%, pero eso ocurrirá siempre que el correspondiente Consell Insular aporte un 20% de ese máximo a bonificar.

Por si no bastaba con que el Govern invierta más de 65 millones anuales en el tren y bus en Mallorca, mientras a nuestras islas llegan unas míseras migajas, no debemos olvidar que no hace nada 20 millones del impuesto turístico fueron traspasados en su totalidad al metro de Palma y, para rematar, recordar también que otros 10 millones de Ports de les Illes Balears se transfirieron al tren de Mallorca. Ahora tenemos que tragar con un nuevo agravio comparativo que se añade al que anualmente sufrimos del desinterés más absoluto del Govern por nuestro transporte público. Está claro que todo el interés de la Conselleria de Movilidad del Ejecutivo autonómico, actualmente en manos de un ibicenco, se centra en invertir lo que haga falta y más en Mallorca; mientras el resto de islas no existen para el Govern.

Pero no terminan aquí las desdichas en materia de movilidad en nuestra isla; ya que desde el Consell tampoco se está haciendo todo lo que se podría esperar en esa materia. Falta mucha valentía y decisión a la hora de enfrentarse a Palma por la ridícula financiación de una competencia que jamás debería haberse aceptado en esas condiciones, ya que es precisamente esa circunstancia lo que determina que Mallorca reciba un diluvio de millones cada año, mientras que a Eivissa solo llegan cuatro gotas mal contadas. De seguir en la misma dinámica en la que estamos inmersos, jamás podremos jugar, en lo que a movilidad se refiere, en las mismas condiciones que Mallorca, siempre seremos ciudadanos de segunda y estaremos varios escalones por debajo de los mallorquines.

Se supone que las últimas medidas anunciadas por el ejecutivo estatal se toman para fomentar el uso del transporte público ante el encarecimiento desbocado del precio de los combustibles debido a la guerra en Ucrania, pero alguien debería pensar que este encarecimiento lo sufrimos todos sin distinción, no solo los que pueden usar el tren o el metro.

Tampoco podemos ser muy optimistas de cara al futuro del transporte público en nuestra isla, ya que solo conocemos algún que otro pequeño detalle de lo que se pretende desde el Consell que sean las próximas concesiones, ya que ya llevamos varios años con los contratos caducados y sin ninguna novedad real y palpable. Por los avances anunciados por el conseller insular no parece que se vaya a conseguir el objetivo fundamental en cuanto a la movilidad insular, que es la drástica reducción del    uso del vehículo privado. Para ello hace falta darle un vuelco total al actual sistema de transporte público terrestre y no parece que desde el ejecutivo insular se tenga algo ni tan siquiera parecido en mente.

Y no es cuestión de colores políticos ya que ni PSOE ni PP, están haciendo lo necesario para que Eivissa tenga un transporte público digno.