El chiringuito de Bartolo no tardó en llenar todas sus mesas. | Toni Ruiz

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Este martes finalmente pudo abrir sus puertas el famoso quiosco de Bartolo en la playa de Es Cupinà, en Migjorn. Después de las casi 70 alegaciones y dos procesos judiciales presentados contra el proceso de licitación de los servicios de playa de la isla, al Consell no le ha quedado más remedio que «prolongar el servicio» a los antiguos concesionarios de los quioscos, ninguno de los cuales había sido escogido para las nuevas concesiones.

A la espera de cómo se resuelve este asunto, este martes era un día de alegría en Can Bartolo. Por fin podía recuperar el servicio para sus clientes, que llenaron todas las mesas del chiringuito, a pesar de que el tiempo no acompañaba en absoluto.

Una clientela conformada por italianos, franceses y algunos matrimonios sevillanos. Entre se encontraba Antonio Márquez, que visita por primera vez la isla y que manifestó que «conocíamos el quiosco por su fama en internet y hemos querido comprobar las buenas críticas, con la suerte de que hemos llegado el día que ha abierto. La verdad es que no ha defraudado lo más mínimo».
Manuel Fuenmayor, compañero de viaje de Antonio, estaba al corriente de la polémica de las concesiones: «Nunca había estado en este lugar, pero está claro que esta familia lleva décadas al cuidado de este establecimiento y son los que le han dado fama internacional. Es una vergüenza que ahora el politiqueo y el dinero les quiera dejar fuera de su negocio, que es su vida».

De los otros cinco quioscos que finalmente aceptaron la propuesta del Consell de prolongar su actividad, el siguiente en abrir será el Lucky de Migjorn, que lo hará mañana jueves. Uno de los operarios que están dando los últimos detalles al montaje explicó que «ha habido algunos problemas con la instalación eléctrica y claro, cuando haces la cosas con prisas, todo es más difícil, pero ya está casi resuelto y finalmente podremos abrir con toda seguridad el jueves».

Y como no podía ser de otra forma, la ausencia de chiringuitos y de los tradicionales servicios de hamacas y sombrillas en las playas de la pitiusa del sur ha causado malestar entre los visitantes. Así lo confirmó el presidente de la Federación Hotelera de Formentera, Juan Manuel Costa, que destacó que ha sido uno de los factores negativos de este inicio de temporada. «Es evidente que el problema de los servicios de playa no ha sido positivo para nadie», señaló. «Tener una isla como Formentera, en la que la gente viene a disfrutar de la playa, y no tener los servicios mínimos exigibles no es nada positivo».

En este sentido, recalcó que ya no sólo se trata de los quioscos. «Ya no hablamos de quioscos, porque un quiosco siempre se puede sustituir por un restaurante que esté más o menos cercano», explicó el presidente de los hoteleros formenterenses, «pero el tema de las hamacas es importantísimo. La gente quiere estar cómoda en la playa. Ha habido quejas en las recepciones de los hoteles por parte de lo clientes», subrayó.

Y si la ausencia de hamacas ha sido un factor muy «molesto» para los usuarios, «igual lo está siendo el tema de que no se retire la posidonia de las playas. Son cuestiones que no agradan y, a la altura que estamos, no deberíamos consentir una cosa así en Formentera», apostilló Juan Manuel Costa.