Imagen de la reunión entre Morrás y los vecinos afectados este pasado miércoles por la tarde.  | Marcelo Sastre

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Los vecinos residentes en la nueva zona Acire de Puig des Molins dispondrán de 10 pases mensuales para que familiares o conocidos puedan transitar y aparcar en el barrio durante 24 horas. Además, se permitirá la libre circulación de vehículos durante 30 minutos al día.

Son los propios ciudadanos, afectados por la medida, quienes han definido las particularidades de esta nueva zona Acire que comenzará a funcionar el 1 de junio para restringir la entrada de vehículos desde la calle Al Sabini hasta la parte alta de los Molinos, así como en las inmediaciones del Hotel Mar Blau.

El pasado miércoles, el concejal de Movilidad de Ibiza, Aitor Morrás, presentaba a los residentes en el barrio los detalles de la propuesta.

Tras intentar aclarar todo tipo de dudas, los vecinos formularon sus primeras valoraciones. «No lo veo nada claro. Somos residentes, estamos empadronados aquí y ahora tener que volver a sacar todos los papeles», señalaba uno de ellos.

Otro ciudadano aseguró que «si hay 30 personas, hay 30 problemas diferentes y cada uno tiene su historia». A título personal, este vecino rechazó incluso la concesión de pases mensuales «para evitar liar la perdiz» y defendió que solo puedan estacionar en estas calles los vehículos que pertenezcan a personas empadronadas en el barrio.

«Lo que no funciona es este tipo de información. Este verano va a haber 1.000 multas. De aquí a que la gente lo entienda, va a ser necesario un tiempo», exclamó una de las asistentes a la reunión.

La mayoría de residentes aprovecharon también para reclamar más presencia policial y la realización de controles.

«El problema que tenemos en Ibiza es el mal funcionamiento de Internet. Si esto se va a hacer vía online, esperemos que todo funcione bien porque la cobertura es muy mala y puede dar lugar a problemas. La propuesta, en cuanto a pacificar zonas, me parece muy correcta. Otra cosa es que la estructura de este barrio condiciona mucho la iniciativa porque solo hay una entrada y una salida», declaró otro vecino.

A pesar de ser una reclamación vecinal, la disparidad de opiniones y las numerosas dudas se hicieron más que evidentes en la reunión con Morrás. Entre las quejas más comunes, los vecinos lamentaron la «invasión» de motocicletas que sufren a diario. En este sentido, Morrás reconoció que, según las ordenanzas municipales, no puede evitarse el acceso y circulación de motocicletas por el barrio, aun siendo zona Acire.

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«Nos estáis obligando a ser incívicos. Solucionarlo es cuestión de voluntad», replicó uno de los asistentes. «Si esto no es un problema para vosotros, para nosotros sí», reiteró.

Cómo conseguir un pase para atender a un familiar mayor de 70 años residente en los Molinos o cómo poder circular cuando se tiene en la zona una segunda residencia pero no se está empadronado en ella, fueron algunas de las peticiones planteadas por los participantes.

Una de las asistentes, de origen alemán, intervino para sugerir que los turistas no iban a entender aquello que está escrito en catalán en los carteles que indican el inicio de la zona Acire. Otro vecino alertó sobre las posibilidades de que alguna de las personas empadronadas comercialice de manera fraudulenta con los pases y acabe vendiéndolos al mejor postor. Para evitarlo, consideró necesario que se incrementen los controles y que quienes incumplan las normas, sean duramente sancionados.

Sobre las opciones de circulación para los hoteles ubicados en la zona, desde el Ayuntamiento informaron que los establecimientos podrán obtener una autorización para el acceso de los clientes y ésta se concederá exclusivamente para llevar a cabo operaciones de carga o descarga de equipaje. El número de pases otorgados a los hoteles podrá depender del número de plazas de aparcamiento de las que disponga cada uno.

El control

El control de acceso al barrio se situará en la calle del Arxiduc Lluís Salvador, confluencia con la Vía Romana. Los vehículos dispondrán de dos puntos de control de salida localizados en la calle de Lucio Oculacio y de Tagomago.

El método que utilizará el Consistorio para regular el acceso del tráfico será un sistema de autorización de paso de vehículos mediante lectura e identificación de matrícula. De esta forma, el estacionamiento quedará restringido únicamente para residentes en estas calles.

El objetivo de la medida es facilitar el estacionamiento a todos los vecinos dada la orografía y la falta de aparcamientos en esta parte de Vila. Desde el Ayuntamiento defendieron que la regulación calmará el tráfico, impactando también de manera positiva en una reducción de la contaminación acústica en el barrio, mejorando así la calidad de vida de los residentes.

Morrás recordó que quien habite en esta zona o tenga allí un negocio o un garaje podrá solicitar las tarjetas de acceso de manera telemática a través de la Sede Electrónica municipal.

La nueva zona Acire de Puig des Molins, con el sistema de lectura de matrículas, será el mismo que se utiliza en las dos zonas Acire que existen actualmente en el municipio, en los barrios de la Marina y Dalt Vila.