Imagen de archivo de cuando se puso en marcha el servicio de radioterapia en Ibiza.

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La avería en el aparato de radioterapia del hospital Can Misses quedó este mismo viernes solventada, según confirmaron a Periódico de Ibiza y Formentera fuentes del Área de Salud pitiusa.

Estas mismas fuentes aseguraron que las sesiones concertadas se estaban realizando este viernes con total normalidad, después de varias incidencias intermitentes registradas durante toda la semana que afectaron a pacientes del servicio de Oncología.

Desde Can Misses explicaron además que en algunos casos no iba a ser necesario recuperar las sesiones de radioterapia, siempre dependiendo del tipo de cáncer y del tratamiento en sí. «Nos han asegurado que a cada paciente, al llamarle, se le ha explicado de manera pormenorizada lo sucedido y cómo le iba a afectar», indicaron también desde el hospital.

El pasado jueves, tras conocer que una avería estaba provocando la cancelación de las sesiones, desde el Área de Salud recordaron que el servicio de radioterapia está externalizado y corre a cargo de la Clínica Juaneda, en Mallorca. Precisamente, un técnico de este grupo sanitario tuvo que desplazarse a Ibiza debido a una avería en el acelerador lineal del equipo que provocó, durante toda la semana, estos problemas intermitentes en el servicio.

Luis Fonseca, el paciente de Ibiza que denunció la suspensión de hasta cuatro sesiones de radioterapia, pudo someterse este viernes a uno de los tratamientos, aunque lamentó no haber recibido ningún tipo de explicación: «Lo que es una vergüenza es que el Área de Salud de Ibiza asegure que desconocía la existencia de una avería. No ha sido un día, sino cuatro, con un montón de enfermos afectados».

Tras consultar con otras fuentes, Fonseca reconoció que oncólogos de la Península le habían asegurado que cortar un tratamiento sí tiene consecuencias a medio y largo plazo. «No me pienso callar. No hay derecho lo que nos están haciendo», insistió.

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También desmintió haber recibido ningún tipo de explicación por parte de los facultativos o responsables del servicio de radioterapia: «Es mentira. Nadie me ha dicho nada. Es más, he intentado contactar con ellos y no ha sido posible. Tendrán externalizado el servicio, pero de quién es la responsabilidad: del que viene de Palma o del hospital, que es quien contrata y debe exigir unos mínimos».

Asociaciones pitiusas de lucha contra el cáncer no quisieron este viernes valorar lo sucedido en este servicio sanitario. Sí volvió a referirse a ello la activista Carmen Tur, que continúa recogiendo firmas en Ibiza para reclamar la mejora del departamento de Oncología.

«Claro que esta incidencia afecta al paciente en los tratamientos, más a largo plazo. Cuando se concedió la concesión a la Clínica Juaneda, primó más la cuestión económica que la sanitaria y nosotros ya lo advertimos desde el Movimiento Pro-Radioterapia, exigiendo que Juaneda presentara un plan de contingencia puesto que en Ibiza solo contamos con una máquina que tiene ya siete años, lo cual es muchísimo tiempo para uno de estos aparatos. Así, veremos cómo las averías serán desde ahora más continuadas y más graves», consideró Tur.

También recordó que en breve caducará el contrato con esta clínica mallorquina, por lo que Tur se preguntó si el Govern «se pondrá a trabajar en el último momento para prorrogar este contrato o primará ahora la salud sobre la parte económic». «¿No tienen en cuenta que el 75% de enfermos de cáncer necesitarán después sesiones de radioterapia?», concluyó.

Desde 2015

En el año 2015, el grupo hospitalario Red Asistencial Juaneda resultó adjudicatario del contrato para gestionar el nuevo servicio público de radioterapia oncológica para las áreas de salud de Menorca, Ibiza y Formentera.

La adjudicataria iba a recibir 13,60 millones por la prestación del servicio durante siete años, que podrán prorrogarse por otros tres ejercicios más. La oferta del grupo Juaneda mejoraba en un 22% el precio máximo de licitación, fijado en su momento en 17,4 millones.

La empresa adjudicataria tuvo después seis meses para equipar y acondicionar las instalaciones, un búnker con 220 m2 dentro del hospital Can Misses.