Una imagen de este jueves durante el pleno. | Marcelo Sastre

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La activista Carmen Tur, conocida por participar en movimientos como el que logró que el Govern implantará el servicio de radioterapia en Can Misses, participó este jueves por sorpresa al finalizar el Pleno en el Ayuntamiento de Ibiza. Lo hizo en el turno de ruegos y preguntas y con una intervención con la que logró sacar los colores a los concejales. Sobre todo a los que tienen responsabilidad de gobierno, es decir, los del PSOE y Unidas Podemos.

Tur inició su intervención reprochando a los concejales que «trabajan y cobran» mientras que ella colabora aún y desde hace años en causas sociales pero no percibe ninguna remuneración por ello. «Me han amargado el día con la sanidad», dijo tras presenciar el tenso debate sobre la moción del PP para pedir al Govern de Armengol más medios y personal. Un debate con el que el PP buscaba una unidad entre las formaciones políticas para exigir al Govern las mejoras necesarias para que la sanidad pública en Ibiza salga de la grave crisis en la que está inmersa. El PSOE y Unidas Podemos solo aceptaron votar a favor de uno de los cuatro puntos planteados por los populares. «No tienen las competencias», les indicó después Carmen Tur, «pero algo tendrán que hacer para que se nos escuche».

La activista lamentó que en su día no se contratara a los sanitarios necesarios para prestar sus servicios en Ibiza y señaló que ahora mismo «no los encontrarán porque no hay». «Es gente que hemos formado aquí y que se ha ido al extranjero», denunció. Y advirtió de que ni siquiera los grandes hospitales de Barcelona pueden encontrar hoy en día al personal sanitario que necesitan para trabajar.

Tur recordó que fue el doctor Luis Cros quien movilizó a la sociedad ibicenca para que Can Misses contara con un servicio de radioterapia y aseguró que solo mediante la unidad será posible que el Govern atienda a las reivindicaciones sanitarias de los residentes en Ibiza: «Ustedes pueden pedir a Armengol que trate el tema de la sanidad con cuidado pero no solo con los especialistas, sino con todos los que vienen a trabajar».

No quedaron ahí sus reproches, que fueron escuchados atentamente tanto por el equipo de Gobierno del socialista Ruiz como por la oposición. Recordó que «hace 30 años» la E-10 era competencia del Ayuntamiento y que en aquellos momentos unos 200 vecinos presentaron un escrito reclamando mejoras en la vía como aceras, árboles y farolas. Algo que no se llevó a cabo. «Muchos de los que firmaron ya no están», señaló la activista para demostrar cuánto tiempo había pasado desde que los vecinos comenzaron a movilizarse por esta causa. Este objetivo vuelve a estar ahora lejos de lograse, tras la renuncia del Ayuntamiento a que la mejora de la E-10 sea llevada a cabo por el Consell antes de su traspaso a manos municipales.

Tur denunció, por otro lado, que la pobreza se ha ido extendiendo por la ciudad. Sobre todo a raíz de la pandemia del COVID-19. Reclamó al Gobierno municipal una acción tan simple como «llamar por teléfono» para que los encargados de las paradas de los dos mercados municipales muestren los precios de los productos. Algo que evitará que quienes tienen que revisar estos precios al detalle para hacer la compra no pasen vergüenza. «A nadie le gusta que los demás sepan que eres pobre», afirmó Carmen Tur, «y, a veces, comer bien o no depende de 30 céntimos». «No todos tienen un poder adquisitivo como se merecen en Ibiza», añadió.

La activista recordó que la pandemia ha tenido también consecuencias como que haya «gente viviendo sola en un cuarto». Lamentó el cierre de la Llar d’Eivissa y recordó que en este lugar «se podía comer por 4,60 euros». Un precio que facilitaba la vida a personas que, aseguró, cobran ahora mismo «menos de 300 euros al mes».

Carmen Tur finalizó su intervención ofreciendo a los concejales su ayuda y colaboración. «Yo no paro de trabajar», afirmó, «y mi satisfacción es solucionar los problemas de la gente».