Imagen del edifico en cuestión. | Irene Arango

Cinco personas llevan cuatro meses okupando de manera ilegal una vivienda en el complejo Azteca, ubicado en Marina Botafoch

Los vecinos del complejo Azteca están viviendo un auténtico calvario debido la presencia de cinco inquilinos ilegales que se instalaron hace cuatro meses en una de las viviendas de este inmueble, ubicado en la calle Historiador Joan Mari Cardona.

«Los vecinos viven atemorizados por esta okupación. Llevan varias semanas sufriendo el acoso de estas personas. Reportan ruidos, insultos, han causado desperfectos en zonas comunes y hasta han amenazado a los residentes», ha explicado Aitor, operario que trabaja para una empresa que gestiona el control de acceso en viviendas okupadas.

Una empleada de una empresa de cerrajería reponiendo la cerradura de una zona común.


En este sentido, ha subrayado que mientras las denuncias se están acumulando en las administraciones, se sigue sigue sin actuar ante este acto delictivo. «Los inquilinos ilegales actúan con total impunidad, los vecinos están desesperados», ha puntualizado Aitor.

Además, ha recordado que, desde hace dos años en Balears, una instrucción del fiscal superior permite a la policía desalojar a los okupas «de forma inmediata» ante casos delictivos muy claros. Entre estos casos están aquellas situaciones que albergan intimidación en el bloque o amenazas de los okupas a los vecinos. «Han llegado a venir siete vehículos de la Policía Nacional en una tarde. Necesitamos que efectúen un plan de actuación más amplio contra estos okupas», ha apuntado.

Una de las puertas forzadas.
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Asimismo, ha explicado que los altercados con estos inquilinos, la mayoría rumanos e italianos, suceden todos los días y están llevando a los vecinos al extremo debido a que también se desarrollan otras actividades ilegales como la prostitución y la venta de drogas. Además, desde este servicio de vigilancia han señalado que los okupas también han realizado un enganche fraudulento de agua y luz.

Aitor ha señalado que con el paso de los días estas actividades ilegales dentro de la vivienda se ven incrementadas, ya que los okupas también realquilan parte de la casa. Además, según este hombre, los vecinos acusan al conserje de estar «en el ajo», por facilitarles las cosas tanto a la hora de entrar como también en el momento de efectuar estás prácticas ilícitas.


Un millón de euros


Se trata de una vivienda que tiene un valor de un millón de euros y es propiedad de un empresario español. En este sentido, el dueño les ofreció 25.000 euros para que estas personas desalojaran la vivienda, pero «rechazaron la oferta porque ganan más haciendo lo que hacen», ha explicado Aitor.

De momento los vecinos, que están desesperados y reclaman una acción policial definitiva, prefieren mantener el anonimato por miedo a posibles represalias de estos okupas.